4 diciembre, 2014
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by juan
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Una revolución arquitectónica en Rotterdam

palacio-justicia-rotterdam-lsd/nsc

Sin sospechar siquiera el rumbo de sus acciones, una pequeña comunidad de pescadores se asentó en un dique del río Rotte alrededor del 1270. Con el tiempo, el resultado del esfuerzo y empeño de sus habitantes dio lugar a la ciudad de Rotterdam en Holanda; un lugar donde modernidad e innovación son palabras de orden.

Con una superficie de más de 319.000 km2 y una población de casi 620.000 habitantes, en la actualidad Rotterdam es una de las ciudades más desarrolladas de los Países Bajos y Europa, distinción que le ha dado el sobrenombre de “La Manhattan del Mosa”. Entre sus principales alcances está poseer el puerto más grande del mundo el Europoort, ser la segunda ciudad más industrializada de Holanda y el centro económico, social y cultural de la provincia de Rijnmond.

Dos momentos cruciales marcaron la historia de Rotterdam, el primero cuando se declaró ciudad en 1340, que anticipó un vertiginoso desarrollo en todos los sentidos; y el segundo en 1940 cuando un bombardeo alemán destruyó casi todo el casco antiguo, hecho que no detuvo a sus habitantes, sino que los impulsó para edificar una urbe más resplandeciente.

Hoy esta ciudad le hace honor a la arquitectura moderna, con muestras tangibles de la creatividad e innovación no sólo de arquitectos holandeses sino de todo el mundo. Así se han creado símbolos como el puente Erasmusbrug, el mirador Euromast, las Casas Cubo, el Teatro Luxor y otra serie incontable de magníficas y deslumbrantes construcciones.

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Dando muestra también de esa revolución arquitectónica aparece la instalación del Palacio de Justicia que incluye, además, la tienda de los almacenes Vroom & Dreesmann; una edificación donde se combina la originalidad con la funcionalidad de los espacios determinantes en construcciones como esta.

La estrechez del lugar donde se ubica le da todo el protagonismo, hace que destaque en la escena con sus cuatro niveles, el techo de bronce en forma de platillo que ya constituye un referente; su fachada donde destaca la versatilidad de la caliza gris y las múltiples ventanas y muros cortinas que inundan los interiores de luz natural.

De esta forma, el Palacio de Justicia de Rotterdam aunque resulta una obra con casi dos décadas de creada, revive a diario en medio del ambiente cosmopolita que genera el centro comercial y las calles de la ciudad. La combinación entre su arquitectura, entorno y la expresividad de este proyecto da lugar a un espacio donde se combinan armónicamente la mesura con la modernidad imperante.

Imágenes cortesías de (LSD/NSC).Todos los derechos reservados.

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