20 junio, 2016
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by juan
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Minimalismo: una tendencia arquitectónica que nunca pierde vigencia

Minimalismo: una tendencia arquitectónica  que nunca pierde vigencia

Cuando hablamos del minimalismo o de la tendencia minimalista en arquitectura, nos estamos refiriendo a un estilo que puede calificarse de atemporal. Parafraseando a su precursor el gran arquitecto y diseñador industrial Ludwig Mies Van der Rohe: “La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio”. Y desde su aparición en los 60, pasando por su madurez en los 80 y llegando a nuestros días, la tendencia minimalista, nunca ha perdido vigencia: sigue representando la voluntad de nuestra época.

Uno de los mayores logros del minimalismo consiste, según el diseñador industrial británico Jonathan Ive, en “inspirar espacios y productos esenciales y durables, que carecen de la frágil apariencia de usar y tirar de la obsolescencia programada”.

Si bien esta tendencia arquitectónica surge en Estados Unidos en los 60, tiene raíces europeas, en las primeras ideas del arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe quien elabora su pensamiento durante el ejercicio de su cargo en como Director de la Escuela de Arte y Diseño de la Bauhaus, en Alemania, a finales de los años 30.

Poco tiempo después, y debido al devenir de la segunda guerra mundial, emigra a Estados Unidos aprovechando el hecho de que allí ya resulta conocido como diseñador y como arquitecto, y se nacionaliza estadounidense. Entrado los años 60 participa en Nueva York del movimiento del arte mínimo y geométrico en las artes visuales donde su versión del racionalismo y posteriormente del funcionalismo, se convierten en modelo para otros diseñadores.

Minimalismo es lograr lo máximo con lo mínimo y expresar lo más posible, con la mayor economía de recursos. Esta austeridad, esta economía de ornamentos, no implica que las obras de esta tendencia no conmuevan: el buen diseño siempre conmueve.

Van der Rohe busca demostrar que lo esencialmente bueno no necesita de ornamentos ni de formalismos, que al hecho arquitectónico que goza de absoluta armonía no es preciso agregarle ni quitarle nada. También piensa en la páctica: para él, lo que resulta funcional díficilmente puede no calificarse de bello.

Es por esto que la obra de van der Rohe se destaca por la ausencia de ornamentos, pero no por eso deja de estar dotada de la sutileza y elegancia que le aportan el uso de formas perfectas y materiales nobles.

Sin dudas, el hecho de haber sido hijo de un escultor, y haber asistido a su padre con su taller desde temprana edad, le enseñó a manejar tanto los volúmenes y su espacialidad, como a respetar la piedra y el mármol con que luego dotaría de singular presencia y elegancia a muchas de sus obras. Se dice que junto con Adolf Loos, era de los pocos arquitectos de su época capaces de usar superficies marmóreas absoluta naturalidad (ej. tratamiento murario del Pabellón Alemán para la exposición de Barcelona en 1929 y el interior de la Casa Tughendat en Brnó construída entre 1928 y 1930).

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La tendencia minimalista se caracteriza también por estar imbuida de espiritualidad. Van der Rohe por ejemplo, logra trasladar sus pensamientos filosóficos y teológicos a la arquitectura. Cuando se refiere a los requisitos de la creatividad arquitectónica en una conferencia dictada en 1928, advierte la necesidad de cultivar más conocimientos espirituales sin desmedro de los científicos, con el fin de contribuir al desarrollo de una arquitectura más humana.

Esta espiritualidad subyacente en el minimalismo, a partir de los 70 y gracias a su adopción por parte de arquitectos como Tadao Ando, resulta influenciada por las tradiciones taoístas y zen. Nutrido de estos elementos, el minimalismo no sólo incorpora a su estética elementos orientales, sino que nutre su filosofía del “sinto”, o sea, de la búsqueda de lo que el lugar de emplazamiento de una obra” quiere para si”. Y de esta forma, el arquitecto pasa a ser un interlocutor entre el espacio de emplazamiento de la obra y ésta -que como un hijo de la vida, pasa a ser algo separado de su creador- llega a constituir un espacio con un “ánima” propia.

En la arquitectura residencial contemporánea la tendencia minimalista se ha ganado un lugar importante. Su funcionalidad unida a la sensación de paz y contemplación que irradia su estética, la han hecho la elección natural de muchas familias a la hora de construir sus hogares.

A continuación brindamos tres ejemplos de la tendencia minimalista aplicada a obras residenciales particulares ejecutadas magistralmente por tres arquitectos representativos de distintas etapas del desarrollo de esta tendencia: Mies van der Rohe –su precursor-, Tadao Ando –fundamental a la hora de nutrir a ésta tendencia de su visión taoísta y oriental y Antonio Campo Baeza – `por destacar un representante español de la nueva generación de arquitectos que aplica en su obra los preceptos minimalistas, incluso en su versión orientalista.

Mies van der Rohe y una construcción enigmática y polémica: la Casa Farnsworth

Las piezas arquitectónicas de van der Rohe siguen un orden compositivo geométrico ortogonal lo que le proporciona una satisfacción espiritual por sus serenas relaciones proporcionales en cuya apariencia sencilla, ve belleza. Al igual que Ford o Chanel en sus respectivos campos, tiene como objetivo básico la sencillez, y la eliminación de todo lo superfluo. Esto es también un manifiesto, una forma de democratizar y desacralizar el uso de los objetos.

Dentro de la serie de viviendas de una sola planta que van der Rohe proyecta trasladando los pilares al exterior y liberando de esta forma la disposición interior, se destaca la Casa Farnsworth. Este tipo de estructura esqueleto como liberadora de espacio ya la había ensayado Le Corbusier con su casa prototípica Dom-Ino (1914) en hormigón armado. Mies van der Rohe refina este concepto en la Casa Farnswort , que aún hoy se estudia por su impecable técnica y se aprecia por su particular belleza. Esta obra, junto con la Villa Savoye de Le Corbusier, y la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright constituyen los paradigmas de la vivienda moderna y son modelos que han servido de inspiración a infinidad de arquitectos.

La Casa Farnswort está emplazada en un prado entre grandes árboles junto al Río Fox, en la localidad de Piano, en Illinois, a unos 90 km.de la ciudad de Chicago.

Los únicos elementos que destacan en la construcción son los tres planos horizontales que forman la terraza y el suelo y techo de la vivienda, soportados perimetralmente por pilares que no llegan a perforar los planos. Los pilares son fundamentales no solo en lo estético sino por su doble funcionalidad: se utilizan como exoesqueleto para liberar la estructura de la vivienda como ya anticipamos, y también para hacer reposar la construcción sobre ellos dotándola de una mayor altura y generando una sensación de flotación. De hecho, la altura de estos pilares contempla la posible crecida del Rio Fox, aunque en 3 oportunidades, la altura no resultó suficiente y la casa llegó a inundarse. La omisión de un camino de acceso refuerza la sensación de flotación, y la hacen ver como si se hubiese posado allí desde el aire.

La estructura metálica pintada en blanco y los grandes ventanales de vidrio dan al conjunto un aspecto abierto, potenciado por la gran terraza que liga al jardín con el resto de la casa, diluyendo los límites entre el interior y el exterior. La transparencia de su cerramiento permite que desde el interior se tenga plena conciencia del paisaje.

La vivienda se define a partir de dos plataformas rectangulares a la primera de las cuales se accede a través de una pequeña escalinata. Esta escalinata lleva a una plataforma superior que conduce al porche. Las plataformas se rodean de un perfil metálico y se recubren con baldosas de mármol travertino de 90 x 60 cms.

La cocina y los dos baños se agrupan en una caja central con acabados en madera, que articula la separación entre las distintas zonas, dejando libre circulación en todo el perímetro.

El interior también se recubre de baldosas de mármol travertino de 90 x 60, y cuenta con calefacción por suelo radiante.

Aunque la construcción tuvo lugar entre 1950 y 1951, van der Rohe desarrolló su proyecto para ser presentado en su exposición para el MoMA de Nueva York en 1947. El diseño fue elaborado a instancias de la doctora Edit Farnsworth, cuyo deseo era disponer de una segunda vivienda de recreo para disfrutar de la naturaleza en un ambiente relajado y solitario.   Junto con la finalización de la construcción en 1951, finaliza también la relación arquitecto-cliente, ya que ambos terminan en los tribunales. El motivo de la disputa es el coste final superior al presupuestado: U$S 74.000,00 contra U$S 58.400,00. Ella argumentaba que los honorarios del arquitecto estaban inflados, mientras que él aludía al encarecimiento de los materiales por efecto de la Guerra de Korea. Ganó él, si bien quienes conocieron a ambos indican que se trató de una situación de despecho, por haber dado él término a una relación amorosa que se había entablado entre ambos. Si bien ella hizo con posterioridad una serie de reformas en la casa, su posterior propietario, entendiendo su valor arquitectónico, no sólo la restituyó al estado original en el que hoy puede verse, sino que en el 2001 la subastó a través de Sotheby´s al National Trust for Historic Presevation en 7,5 millones de dólares.

FICHA DE LA OBRA:

ARQUITECTO: Mies van der Rohe

NOMBRE: Casa Farnsworth

LOTE: 25.000 m2

SUPERFICIE CONSTRUIDA:. 206 m2

LOCACIÓN: Piano, Illinois.

AÑO DE CONSTRUCCION: 1945-1951

IMAGENES: Cortesía de Archilogic y Plataforma Arquitectura

 

Tadao Ando: Azuma House

El arquitecto autodidacta japonés Tadao Ando -al cual ya hemos hecho referencia en nuestro otro blog acerca de la tendencia arquitectónica minimalista- diseñó en 1976en su Osaka nativa, su primer proyecto habitacional particular denominado Azuma House (también conocido como Row House).

Tadao Ando, expresa en esta obra, no solo la tendencia minimalista sino su propia concepción de la naturaleza y su espiritualidad japonesa

A primera vista, se aprecia como una caja de concreto, y presenta un fuerte contraste con las casas circundantes de madera, típicas del lugar, similares a la que sustituye con esta construcción.

Sus casi 65 m2 construidos se dividen en partes iguales entre dos plantas y un patio interior descubierto. En la planta baja se encuentran el living comedor y la cocina separados por el patio interior que tiene el rol de ser el corazón de la vivienda. También hay un baño al que debe accederse atravesando el patio. En esta planta se encuentra asimismo una escalera que lleva al piso superior donde se ubican los dormitorios.

El patio central constituye no solo la fuente de luz natural de la casa, sino que por él pasa toda la circulación. Tan importante es este patio, que no hay forma de circular de una parte a otra de la casa sin pasar por él. Es la manera que Ando encuentra de fusionar la naturaleza con el espacio arquitectónico. En vez de buscar el control climático de la vivienda, busca un hogar donde el clima pueda ser “vivido”. Se lo critica por esto, comentarios de los que Ando se defiende, diciendo que “hay que tener coraje para hacer buena arquitectura”.

Vista desde el exterior, la construcción parece una caja de concreto, cuya función se adivina gracias a la puerta de entrada. El principal material utilizado es concreto reforzado y su punzado es la única forma de ornamentación de la fachada.

FICHA DE LA OBRA:

ARQUITECTO: Tadao Ando

NOMBRE: Azuma House o Row House in Sumiyoshi.

LOTE: 57,3 m2

SUPERFICIE CONSTRUIDA:. 65 m2

LOCACIÓN: Sumiyoshi, Osaka, Japón

AÑO DE CONSTRUCCION: 1975 – 1976

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS: Ando fue premiado por la Asociación Japonesa de Arquitectura por esta casa en 1976.

IMAGENES: Gentileza 3Discreet , photo © wiki

 

Alberto Campo Baeza: Casa Gaspar en Vejer, España

Este arquitecto nacido en Valladolid, España, es profesor de la Escuela de Arquitectura de Madrid ETSAM. Ha enseñado también en otras Universidades tanto Europeas como Americanas y ha recibido numerosos premios, tanto por sus obras como arquitecto, como por su desempeño como Profesor de Arquitectura.

Sus obras han logrado reconocimiento mundial: ejemplo de esto son las Casas Turégano y de Blas en Madrid, la Casa Gaspar, la Casa Asencio y la Casa Guerrero en Cádiz, la Casa Rufo en Toledo, la Casa Moliner en Zaragoza y la Casa Olnick Spanu en Garrison, New York. En lo que hace a obras institucionales podemos mencionar el Centro BIT en Inca-Mallorca, el espacio público entre Catedrales en Cádiz , el Banco Caja de Ahorros de Granada, el Museo de la Memoria en Andalucía y la Casa del Infinito en Cádiz.

Campo Baeza también es autor de libros sobre arquitectura que han sido reeditados y traducidos a varios idiomas: “La Idea Construida”, “Pensar con las manos”, “Principia Architectonica” y ”Poética Architectonica”. En sus textos expresa su concepción de la arquitectura, la cual considera compuesta de dos componentes principales: “la gravedad que construye el espacio y la luz que construye el tiempo”. Alberto Campos Baeza es un hombre comprometido con el medio ambiente y en sus declaraciones fomenta socializar el suelo, cerrar las fábricas de coches y vivir sobriamente.

Su Casa Gaspar, conforme a la filosofía minimalista, realmente logra maximizar las emociones, con una gran economía de recursos y haciendo uso de juegos de luces y perspectivas.

Por expreso pedido del cliente, está volcada hacia al interior, lo cual la dota de cierto aire de misterio. Esto queda reforzado por el propio aspecto exterior de la casa: su volumen contundente abrazado por un muro perimetral que contiene solamente dos aberturas: la correspondiente a la puerta principal y la de la cochera.

En una base cuadrada de 18 x 18m definida por muros de 3,5 m de alto, por dentro se divide en tres partes iguales. El espacio central es el más alto, elevándose 4,5 mts. En el punto donde las paredes bajas se encuentran con las altas, hay cuatro aberturas de 2 x 2 metros. Es a través de las aberturas que el plano horizontal del piso recubierto en piedra se expande, así se obtiene efectivamente una continuidad entre el interior y lo exterior. Las piezas de servicios (baño, cocina) están localizadas a los lados

La monocromía del blanco, predomina en las superficies de esta casa minimalista, cuyos sutiles efectos de luces y sombras, nos recuerdan a una obra escultórica abstracta. Para quien aprecia la arquitectura minimalista esta casa tiene atractivos desde cada ángulo y conmueve por su sencillez a pesar de ser una obra basada en lo mínimo, tal y como los preceptos minimalistas dictan.

FICHA DE LA OBRA

ARQUITECTO: Alberto Campo Baeza

NOMBRE: Gaspar House

LOCACIÓN: Vejer, España

AÑO: 1992

FOTOGRAFÍAS: gentileza de Alberto Campo Baeza  por Hisao SuzukiRaúl del Valle, y Archdaily 

 

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