La arquitectura invisible en el siglo XXI

25 julio, 2016
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by juan
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La arquitectura invisible en el siglo XXI

La invisibilidad es una de las más recientes tendencias arquitectónicas.  Como todo movimiento arquitectónico del siglo XXI, la arquitectura invisible es una  tendencia que no sólo incorpora los últimos avances tecnológicos, sino que se nutre asimismo de otras corrientes surgidas en el siglo XX como pueden ser el metabolismo y el high-tech o tardo modernismo, y por supuesto, hace propias no sólo las nuevas necesidades sociales en cuanto a integrar varias actividades en un mismo espacio arquitectónico –arquitectura multifuncional- sino que principalmente, se hace eco del deseo de vivir en un mundo cada vez más respetuoso y cuidadoso de los recursos naturales –arquitectura sustentable o eco-arquitectura-.

Se puede decir que la arquitectura invisible es mucho más que un movimiento estético;  dado su respeto por el paisaje cuya importancia antepone a la de la obra arquitectónica, puede entenderse también como una continuación obvia de las construcciones eco-sustentables de principios de este siglo o incluso de fines del siglo XX que introdujeron el uso de paredes enterradas, techos verdes y jardines verticales. La arquitectura invisible, le agrega tecnología a estos elementos de camuflaje natural, recurriendo al uso de espejos, cámaras, mallas, etc.

Si bien como indicamos antes, la arquitectura invisible  se nutre en parte del high-tech porque apela al uso de la tecnología, a diferencia de lo que sucede con las obras inspiradas en esta tendencia, en la arquitectura invisible la tecnología y la técnica no se ostentan –ni siquiera se exhiben-  sino que por el contrario, permanecen ocultas en aras de dar prioridad al paisaje.  Así como se habla de eco-tech, para referirse al high-tech versión siglo XXI, bien podría hablarse invisibilidad eco-tecnológica, para referirse a lo que la arquitectura invisible realmente representa hoy en día.

En nuestro blog anterior sobre arquitectura invisible mostramos como las empresas tecnológicas más emblemáticas de nuestro tiempo, se han identificado con la arquitectura invisible eligiéndola para sus oficinas corporativasTambién indicamos que ésto, además de una elección estética, tiene un fundamento filosófico: las oficinas corporativas son sin duda parte de la imagen corporativa y esta pasa así a “apropiarse” de todos los valores que representa la arquitectura invisible: respeto por el paisaje y el medio ambiente, confianza en la tecnología para mejorar el hábitat humano, organización del espacio arquitectónico de forma de generar un entorno laboral de colaboración y la no ostentación en el sentido de Saint Exupery ya que: “lo esencial es invisible a los ojos”.

En este blog, continuaremos haciendo referencia a grandes obras de la arquitectura invisible.  En esta oportunidad hemos seleccionado 3 espacios diferentes: un edificio multifuncionallas “transparentes” Torres Reforma-, la entrada a un jardín botánico –que literalmente refleja la vegetación circundante como forma de camuflar la construcción-, y una casa particular de fin de semana, creada a modo de experimento.

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La Arquitectura Invisible y las empresas tecnológicas más emblemáticas

11 junio, 2016
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by juan
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La Arquitectura Invisible y las aspiraciones camaleónicas de las empresas tecnológicas más emblemáticas: el caso de Facebook, Google y Apple

La arquitectura invisible como su nombre lo sugiere, busca disfrazar, ocultar sus edificios, que no por este motivo dejan de estar presentes, ni de ser enormes en algunos casos. Estos se funden, se integran con el paisaje en el que están enclavados. Algunos autores incluso entienden que la arquitectura invisible más que aspirar a integrarse al paisaje, busca pasar inadvertida, porque en última instancia lo que hace es rendirle culto al paisaje.La arquitectura invisible recurre entonces al mimetismo y al ilusionismo óptico. Para esto se sirve de diferentes técnicas para hacer “desaparecer” construcciones: pantallas, espejos (incluso espejos de agua y superficies reflectantes en general), videocámaras, mallas miméticas, etc.

Uno de los arquitectos más representativos de esta tendencia, el francés Dominque Perrault manifiesta utilizar «… la desaparición para que un proyecto no se transforme en un obstáculo. La arquitectura que consiste en construir muros es un acto de separación necesario, pero mi deseo es separar lo menos posible, respondiendo a esa ecuación de continuar el desarrollo sin destruir la especificidad de los lugares».

No puede ser casual que la actual sede de Facebook en Silicon Valley (San Francisco) y las futuras sedes de Apple y Google en California recurran a construcciones invisibles y asimismo, no deja de ser paradójico que apostando por la discreción, hayan elegido para sus proyectos arquitectos de reconocidisimo prestigio cuyas obras siempre suscitan la atención pública. Frank Gehry es el autor de la oficinas centrales de Facebook, Norman Foster, el responsable del futuro anillo de Apple en Cupertino, Bjarke Ingels y Thomas Hearherwick, trabajan en la futura sede de Google y que incluso reconocen oficialmente esa voluntad de discreción en su blog. La compañía describe su nueva sede como un edificio que “desvanece la diferencia entre arquitectura y naturaleza”.

Pero uso de la arquitectura invisible no es el único nexo que tienen la oficinas centrales de estas tres empresas entre sí, ya que todas, incorporan elementos de otras tendencias arquitectónicas recientes: se puede decir que tienen en común fundir a la perfección elementos de las corrientes arquitectónicas high tech, multifuncional, minimalista, eco-arquitectura o arquitectura sustentable, e incluso elementos de la arquitectura metabolista de los 60`por su apuesta al look futurístico, que hasta el momento el público no había podido apreciar más que en películas de alienígenas.

Todos estos espacios arquitectónicos al tiempo que cumplen su función como edificios de oficinas, constituyen un punto de referencia visual, y en cierto sentido hasta un “manifiesto”, en el sentido de que proyectan una imagen corporativa asociada al futuro, a lo tecnológico y a lo sustentable. Pero es más que una imagen corporativa en la concepción tradicional: ahora la imagen corporativa pasa también por una conexión emocional, conexión que alinea a la empresa tanto con sus empleados como con sus clientes.

Lo interesante de todos estos proyectos que funden las últimas tendencias arquitectónicas, es que representan un cambio de paradigma respecto del ambiente de trabajo: la conexión emocional a la que hacíamos referencia antes, y que pasa también por el asombro, y por la esperanza de un futuro mejor, muestra un ambiente de trabajo que pasa a ser un espacio más horizontal, de colaboración, de trabajo en equipo, descontracturado, que da espacio a lo lúdico como forma de potenciar la creatividad y la productividad, y que genera una sensación de protección por su sustentabilidad.

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